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Los conciertos

Renato Bellucci giving a small concertTocar para alguien aparte de tí mismo, ya sea una o 100 personas es lo que yo a veces llamo la parte "misionaria" de tocar la guitarra o, según el caso, cualquier otro instrumento.

Se han escrito muchas cosas sobre la presentación de música en público (ataques de ansiedad, miedo al escenario, manos frías, etc.), y yo pasado por unos cuantos libros que tratan el asunto con la esperanza de leer algo como "...para eliminar esas mariposas debes hacer lo siguiente:..."--

Toma mi palabra, nunca leerás esto en ninguna parte.

Haber tocado por muchos años, practicado constantemente y recibido las calificaciones más altas en la facultad o conservatorio no son de ninguna manera los indicadores de que estás en condiciones de tocar en concierto. El concertismo es una vocación especial dentro de la vocación.  Tocar inmaculadamente no es lo que se requere y tener coraje tampoco. El tema en sí debe ser examinado desde un ángulo diferente.  Empieza por preguntarte::

    ¿Por qué quiero tocar en concierto?

Si la respuesta es cualquiera de las siguientes:

1- "He tocado por muchos años y es hora que otra gente vea de qué soy capaz...",

2- "Creo que la gente necesita conocer mis interpretaciones porque son simplemente mejores que las de otros intérpretes",

3- "Necesito sentir esa energía que fluye entre el público y yo",

4- "Gané todos los concursos más prestigiosos y merezco tocar para gente verdadera..."

5- "Creo que en este mundo materialista tocar música acerca a la gente a su lado espiritual"........

entonces: acuérdate que la mayoría de los que trabajan duro para esto nunca son conocidos sino más bien descubiertos; lo que tu crees de tu forma de tocar es exactamente eso, lo que tu piensas; no hay flujo de energía en dar un concierto sino mucho sudor y gente muy paciente esperando que finalmente toques Recuerdos... la cosa segura que te dejan los concursos, aparte de un ego super inflado, es un enorme y horrible repertorio... y la escena musical está tan prostituída ultimamente, que las almas que te oyen tocarlo lo más probable es que estén desilusionadas con el tonto virtuosismo...

      Hacer música no se trata de gimnasia acrobática para dedos ni de quién toca tal pieza en menos tiempo.

Estoy de acuerdo contigo en que, desafortunadamente, hay mucho pavoneo por parte de guitarristas por todos lados (en el mundo del violín y el piano esto ocurre hace muchísimo tiempo...).  Las raíces de este mal son esponsorizadas por las grandes competencias que empujan a los instrumentistas a renunciar a la musicalidad y abrazar los actos de circo. La magia de la guitarra clásica no es romper records de velocidad, sino uno idioma que la gente común ama porque supuestamente hace accesible a todos la música culta.  Si, casi todas las personas que conozco posee una guitarra o conoce a alguien que la tenga... una guitarra vieja y barata, tal vez, pero una guitarra.

El piano y el violín intimidan a muchas personas, mientras que la guitarra no lo hace a menos que tu objetivo sea lograr el efecto intimidatorio.  Los `exhibicionistas` han dificultado mucho el camino para el resto de nosotros.  Puede que engañen a la gente común, pero no me engañan a mí.  He asistido a MUCHOS conciertos de guitarra en los que el público mira a su alrededor para "comprender" si acaban de presenciar o no un buen concierto. Necesitan que  "alguien" se lo certifique, tal vez con un imperceptible gesto de la cabeza, algo... cualquier cosa, porque ellos simplemente NO ENTENDIERON NADA.

Consiguieron llegar hasta la sala de concierto... pagaron la entrada... para recibir un golpazo por parte del artista que vinieron ver! Esperaron, y esperaron, y esperaron, y nunca se les dió el regalo de oir esas melodías algo familiares (Recuerdos, Romance, Estrellita....) porque, vamos, el intérprete era demasiado bueno para rebajarse a tocar cosas fáciles... estaba ahí para promover alguna pieza contemporánea seguramente horrenda.

Es fácil esconderse detrás de piezas desconocidas. Es más fácil impresionar a 200 km por hora que a 5! Los guitarristas creen que todo el mundo escuchó ya suficiente de clásicos!!  NO ES VERDAD!! Si tu razonamiento se ha distorsionado tanto que realmente crees esto, o estás presenciando demasiados festivales de guitarra o crees que todo el mundo tiene un disco de Segovia o Williams. NO ES VERDAD! El repertorio de guitarra no necesita ser expandido. Lo que necesita el repertorio de guitarra es verdaderos músicos con los pies en el piso que hagan un enorme esfuerzo por hacer que las melodías que la gente común ama se vuelvan tocables en guitarra. Ese sí que es un desafío!!

    Y qué hay de ese otro horror que es imponer ciertas piezas en las competiciones? O el aún peor horror de ser juzgados por colegas, cuando en la verdadera escena concertística nuestra sobrevivencia dependerá del público y no de esos ridículos jueces!! ....

Imposición de límite de edad! Más que discriminación! Muestra que los mismos organizadores de esas monstruosidades no tienen confianza en el público que al final de cuentas es el que permite que el evento tome lugar. Todos están formando parte de un oscuro capítulo de la historia de la guitarra.

Todas las respuestas más arriba convergen en una gran verdad. Nuestro ego desea ser nutrido.

Cuando tus motivos empiecen a sonar más como todo lo demás que hice no me ha hecho feliz o no pone comida en mi mesa (por lo general estas dos verdades convergen en la vida), o bien, no hay suficientes guitarristas en mi pueblo, o... Quiero hacerles acordar a los demás seres humanos que el cuerpo y la mente pueden perseverar silenciosamente por cientas de horas en la búsqueda de la perfección y la música trae felicidad al alma, entonces almenos sonarás honesto o tendrás una idea clara de lo que es dar conciertos.

Al final, todos los músicos tienen que aprender a lidiar con las sensaciones físicas y psicológicas vinculadas al concertismo, y la gran pregunta --"Para qué me comprometí a dar este concierto?" -- siempre nos acechará en las horas o días previos a cualquier exhibición.
 
 

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